La formación de los actores

La formación de los actores es imprescindible para poder alcanzar la versatilidad que se les presupone. Hoy en día, la atracción por la gran pantalla es demasiado intensa para muchos jóvenes aspirantes a actores. La fama, la belleza, la juventud y la frescura son valores quizá sobreestimados, que hacen que muchos intérpretes echen a correr demasiado pronto.

Un estatus evolucionado

Como en todas las facetas de la vida, aprender poco a poco y asentar unos buenos cimientos es primordial para poder desarrollarse profesionalmente en un mundo cada vez más competitivo. La formación actoral supone una carrera de larga distancia con considerables altibajos. Hacerse un hueco en la escena conlleva años de formación y agotadores recorridos por los casting de productoras exigentes. En las últimas décadas, la profesión de actor ha elevado su prestigio, probablemente gracias a la aparición del cine hace poco más de un siglo. Hoy en día, las estrellas del celuloide son personajes destacados del panorama social e incluso político, pues muchos son conocidos por su compromiso y su implicación activa en causas concretas. Los actores se han convertido en embajadores de sus países de origen y su influencia se considera un valor importante para partidos políticos, organizaciones o instituciones.

Sin embargo, antes de llegar a ocupar páginas de revistas o asientos en reuniones internacionales al más alto nivel, la formación de los actores resulta un recorrido exigente. En las últimas décadas se han multiplicado las academias y centros de enseñanzas artísticas que guían a los aspirantes por un camino de ambivalencia. Aunque las cualidades innatas cuentan, el aprendizaje es imprescindible. El Espacio de Educación Superior Europea ha regulado las enseñanzas artísticas de modo que hoy en día, aquellos con inquietudes creativas o interpretativas pueden acceder a facultades o escuelas universitarias que han profesionalizado el trabajo del actor. El canto, la danza, el lenguaje musical, la historia del arte y del cine o la expresión corporal son solo algunas de las muchas materias regladas que los estudiantes deben cursar para obtener un título que los acredite como profesionales en el campo de la interpretación.

Una nueva concepción del aprendizaje de la profesión

Muchas de las escuelas en las que actualmente se han implantado grados universitarios llevan años impartiendo enseñanzas artísticas, por lo que no puede decirse que las asignaturas o el profesorado partan de cero. Además, en estos centros educativos se ha cuidado especialmente la inserción profesional a través de agencias de representación, por lo que se facilita a los alumnos la posibilidad de trabajar durante los años de formación, haciendo que el estudiante se familiarice con el mundo profesional, al contrario de lo que ocurre en otro tipo de facultades como las de derecho o económicas, en las que los egresados encuentran dificultades para enfrentarse al mercado laboral. El actor que se preocupa por su formación demuestra un amor más sincero por su profesión que probablemente le ayude a llegar más lejos y le permita afrontar retos interpretativos más difíciles.

Imagen de Andrii Pokaz – Fotolia.com

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